martes, 17 de junio de 2008

¿Qué características debe tener un profesor para ser un buen profesor?


Las funciones que se adjudican a la educación surgen desde variados tópicos y posturas intelectuales. En tal sentido es posible advertir que los docentes ocupan funciones diversas dada la naturaleza de su quehacer.

Un buen docente tendrá un papel fundamental en el desarrollo de sus alumnos, desde el punto de vista intelectual, como personal. Por lo demás nuestra meta como futuros educadores es responder a la exigencias educacionales de nuestros alumnos, entregándoles una educación de calidad, para lo que también es necesario ser mejores profesores, e ir superándonos cada día.

Así, las características que debe poseer un buen profesor podrían agruparse en diferentes tópicos:


En lo personal:


1. Tener vocación: ayuda a sus estudiantes a crecer personal y profesionalmente, ama lo que hace por sobretodo; ya que enseña a las futuras generaciones que en el fondo liderarán el país.


2. Aprecia a sus estudiantes: es cálido, honesto, abierto; respeta a sus estudiantes, se interesa por ellos y disfruta de la interrelación profesor-alumno, logrando que sus estudiantes sientan la comodidad de poder expresarse libremente, fomentando así el diálogo.


3. Es un Guía: sirve de modelo a sus estudiantes en cuanto a su comportamiento como profesor.


En lo Profesional:


1. Domina su materia: ya que se señorea de su ámbito y sabe explicarlo y hacerlo llegar a sus alumnos logrando interés por parte de éstos.


2. Se mantiene actualizado: ya que estudia constantemente, no se queda atrás y utiliza las herramientas que la tecnología pone a su disposición.


3. Tiene conciencia de la responsabilidad de su profesión: ya que formamos personas, que tendrán una responsabilidad en el futuro, con una buena educación logramos que los futuros líderes del país sean gente más capacitada y mejor.


4. Se autoevalúa: tasa el resultado de su tarea y sabe rectificar cuando es necesario.


En la Docencia:


1. Fomenta el aprendizaje significativo: con experiencias propias y de sus estudiantes, fomentando así que el aprendizaje permanezca en el tiempo logrando interesar a la vez a sus estudiantes.


2. Prepara bien su clase: lleva el material adecuado, con las preguntas, etc., no “improvisa”, ya que el costo será de sus estudiantes, logrando así que sea una actividad estimulante y productiva.


3. Logra que los estudiantes se interesen por la materia: muy conectado con los tópicos anteriores, ya que emplea eficientemente estrategias de enseñanza-aprendizaje apropiadas por ejemplo preguntando ¿de dónde viene la costumbre de andar en micro?, así no solo se logrará conectar al estudiante con su realidad actual, sino también interesarlo porque es algo que el conoce y ve a menudo.


4. Evaluación: prepara las pruebas a tiempo, con justicia y de acuerdo a los objetivos y contenidos del curso, estimulando el mejoramiento del aprendizaje.


5. Tomar en cuenta la diversidad de alumnos en la sala de clase: las diferencias económicas, intelectuales, actitudinales etc., que son inherentes en cada educando y si a esto añadimos las diferencias propias de la “moda” por ejemplo las muy en boga tribus urbanas “emos, pokemones, pelolais” harán más característica cada sala de clases a la que estemos destinados, por lo que deben utilizarse diferentes estrategias de aprendizaje para lograr así que la diversidad de cada aula aprenda.


En la responsabilidad:


1. Es juicioso: vale decir, que cumple con las normas mínimas de puntualidad, en lo que compete a impartir la docencia, administración de exámenes, asignación y entrega de calificaciones.


Es así como podemos establecer de una cierta forma que es un buen profesor a mi juicio. Además y para finalizar, también me verificaré como buena docente si al llegar al aula veo a alumnos comprometidos y expectantes con la clase, que participen de esta, que se noten sus ganas y entusiasmo, lo que también me dará ánimo a mí para continuar perfeccionándome y superándome aún más.

domingo, 8 de junio de 2008

¿Qué acciones concretas realizarías para verificar tu buen desempeño como educador?

Interrogante complicada ya que un profesor en la actualidad no es sólo el encargado de “transmitir conocimientos” sino que también de valores, moral, etc. El desempeño profesional del tutor, se ve responsabilizado con la formación de alumnos como futuros profesionales, la forma en que este profesional revela el desarrollo de sus competencias con una determinada calidad, lo que está asociado a múltiples factores, e implica el logro de modos de actuación de los docentes, relacionados con la solución de los problemas profesionales ideopolíticos, pedagógicos, metodológicos, científicos, investigativos y técnicos.

Es decir es bastante responsabilidad la que se adquiere sobre las espaldas de nosotros los futuros docentes, ya que cuando dicen “la educación chilena es mala” frase célebre repetida a diestra y siniestra, la mayor parte de las veces se mira a los educadores como culpables. Siendo esto verdad o no, es por eso necesario un desempeño equivalente con las necesidades académicas de los estudiantes y para entregar una educación de calidad. Son muchas las interrogantes que surgen ante casos como éste, por ejemplo ¿qué necesitan saber los docentes para lograr que sus alumnos aprendan?, ¿qué deberían hacer en el aula para que los estudiantes mejoren sus resultados escolares?, ¿influye la identidad profesional en el desempeño del educador?. Sondeando en ciertos establecimientos educacionales sobre como calificaban ellos mismos su desempeño como educadores, la mayoría respondió “es que yo no sólo soy profesor…” es decir la generalidad de los profesores se identificó con otros roles, no propios de la práctica docente, como investigador, psicólogo, padre de sus alumnos o facilitador, lo que determina que en cierta medida el docente está “repartido” en varias funciones y como dice el dicho “el que mucho abarca poco aprieta”. Por lo que concretamente, para mejorar como docente, se debería:


- autoevaluación del docente: es decir criticar el propio desempeño del profesor y como podría mejorar por sí mismo, con expectativas realistas.


- evaluación del docente por sus estudiantes: ser criticado por los propios estudiantes.


- verificar el desempeño real del estudiante: algo que está muy relacionado con el tópico anterior, pues el profesor verifica en las evaluaciones de los estudiantes aplicadas por él mismo su desempeño, si éstos han rendido como él lo esperaba o no.


- coevaluación docente: que los mismos docentes se evalúen entre sí el propio desempeño y ver la manera de cómo realmente mejorar.


- priorizar roles: los educadores realizan muchas labores, por lo que es necesario PRIORIZAR; no quiero decir que con esto se dejen de lado otras actividades igualmente importantes tanto para el docente como para el alumno, sino ENFATIZAR en aquellas que se relacionan con el aprendizaje.


En fin, los profesores realizan actividades varias, que no son conocidas ni apreciadas y son sólo medidos por la sociedad en si “enseñaron bien o no”, pero no se percatan que no es sólo enseñar hay muchas actividades más que ni se sabe que un profesor realiza, no quiero decir que sea necesario el reconocimiento de otros, sino enfatizar el hecho de que no sólo somos “meros reproductores de conocimiento”; por lo que saber como estamos educando; saber si cumplimos ese compromiso que adquirimos con nuestros educandos y sus familias; y si mejoramos nosotros mismos como docentes, finalmente va en la apuesta misma de mejorar la calidad educacional en general.

martes, 27 de mayo de 2008

¿Cómo enseñar para que la diversidad de estudiantes presentes en una sala de clases aprenda?


Con la imagen anterior, quise representar quizá un cuadro muy cercano a la realidad de las aulas de clase de hoy en día: niños que presentan conocimientos muy avanzados para su edad (lo que se debe mayormente en la actualidad, al acceso a la información que tienen los alumnos, esto es, gracias mayormente a la Internet). Otros a los que se les diagnostica dificultades de aprendizaje o de atención (por ejemplo el llamado “déficit atencional”). Adolescentes que provienen de culturas diversas o de hogares distintos desde el punto de vista socioeconómico. Unos traen a la escuela tensiones del hogar que constituyen una carga muy pesada para sus jóvenes espaldas; otros, en cambio, gozan de un soporte familiar sólido. Algunos presentan problemas físicos, otros se destacan por su rendimiento, etc., y más que nada hoy en día contamos con una gama increíble de realidades diversas producto de la actualidad social de hoy por ejemplo: los pokemones, pelolais, otakus, y así tantos otros grupos que surgen con la modernidad y que sin duda contarán en una sala de clases a la que tendremos que enfrentarnos en el futuro.
Ayer y hoy, la diversidad es inherente a la práctica docente, es el punto de partida normal del proceso de enseñanza- aprendizaje, y lo excepcional es lo uniforme. Al propio tiempo, el modo de aprender de cada alumno es diverso, como somos diversos cada uno, y esto tiene que ver con las experiencias previas, con las capacidades ya desarrolladas, con los conocimientos básicos adquiridos, con los sentimientos y la emociones, etc. Y es que en educación lo importante son las necesidades educativas, por esto la preocupación debe ser crear las condiciones favorables, minimizando las barreras que limitan el aprendizaje, la actividad y participación de las personas con necesidades educativas distintas, es decir una educación que INCLUYA a todos los alumnos en su diversidad.
Para lo cual se deberían tener en cuenta ciertas estrategias que permitan y potencien los diversos modos como aprenden nuestros alumnos, por ejemplo:


- disminuir la cantidad de alumnos por curso, así lograremos una atención más PERSONALIZADA con cada educando (y es algo que ya empezó a implementarse en las aulas hace ya un tiempo).

- flexibilizar el marco curricular, atendiendo a las necesidades educativas del establecimiento y del contexto social y cultural en el cual se encuentran imbuidos los alumnos, así se logrará un aprendizaje más significativo.

- formar grupos heterogéneos de trabajo, así lograr que cada alumno aprenda de y con otro, que posee cualidades y realidades distintas a uno mismo, evitando la segregación y marginación social, con respecto a las diferencias que cada alumno presenta. Lograr así que funcionan de manera cooperativa e interactiva.

- favorecer el trabajo personal, así como el grupal, el trabajo personal del alumno permite desarrollar procesos de investigación de forma personal y adaptada a las distintas posibilidades del alumnado, que el propio alumno se motive a investigar, siendo el profesor su guía.

- tener en cuenta los conocimientos previos de cada alumno, los aprendizajes no se dan aislados, sino que están relacionados entre sí, se suceden en cadena, por lo que es fundamental que cuando el alumno vaya a realizar cualquier aprendizaje le sea posible vincularlo a otros adquiridos previamente, es decir pueda dar el paso siguiente apoyándose en el anterior, lo que logra un aprendizaje más significativo para el estudiante.

- que el aula posea un clima afectivo adecuado, al presentarse las diferencias de los alumnos ya sean socioeconómicas, étnicas, etc., se tiende a la diferenciación y de allí a la discriminación; es muy importante crear un clima afectivo adecuado para que las relaciones se den en un marco de aceptación, de confianza mutua y de respeto; que se favorezca un clima de relaciones afectuosas que contribuya a la seguridad y a formar una autoimagen positiva y realista en los alumnos; que el profesor tenga en cuenta las capacidades del alumno para hacerlas avanzar. Esta relación estará siempre basada en el diálogo, en el arte de preguntar, de modo que ayude al alumno a sacar a la luz todas sus potencialidades y a realizar procesos de pensamiento personales que le ayuden a crecer.


Las estrategias anteriormente señaladas son a modo de propuesta, pero creo que teniendo en cuenta éste y otros métodos, podremos conducir a un proceso de enseñanza-aprendizaje positivo y enriquecedor para los alumnos y las generaciones venideras, sin importar raza, condición física, etc. Porque ¿Qué experiencia más agradable puede ser para un estudiante que verifique que su profesor se interesa por ellos y de su aprendizaje, a pesar de todas sus diferencias?.

sábado, 17 de mayo de 2008

¿Cuál es según tu opinión la forma más justa de evaluar el desempeño de un estudiante?

Complicada pregunta, ya que es un asunto vivido en carne propia por muchos correligionarios, ya sea en la Universidad o en el Colegio; más aún el tema que aquí compete es el de la JUSTICIA, que muchas veces se siente lejana y vilipendiada en el acto de evaluar.
Sondeando en algunos colegios aledaños a mi vecindad, les planteo el dilema, las respuestas más frecuentes son “es que el profe siempre pregunta con alternativas y confunde”, “me pregunto justo lo que no sabía”, “el profe les pone buena nota a los que les tiene buena” y parecidas a estas respuestas muchas más, ya que este es un tema que engloba muchos ámbitos de la vida estudiantil.
Por ejemplo ¿cuánto no nos habremos frustrado alguna vez al ver que uno se esfuerza mucho estudiando y obtiene como resultado una nota que no esperaba?, o ¿cuánto habremos refunfuñado contra aquel profesor que preguntó sólo de un fragmento de la materia que enseñó?, o también las muy típicas “pruebas de memoria” en las que nadie aprende. Y es que el asunto es de importancia porque afecta sin quererlo la vida emocional del alumno.
Las evaluaciones deben ser completas ya que muchas veces, algunos profesores consideran que la evaluación es un proceso no integrado a la enseñanza, dando poca atención a la medición de los logros en los objetivos de la enseñanza y desvirtuándola.
Sin tomar en cuenta que la evaluación es un indicador del progreso de la enseñanza y el aprendizaje, que nos permite conocer el lugar en que se encuentra el alumno y la manera en que está adelantando sus conocimientos, importancia fundamental para la enseñanza eficaz del maestro y el aprendizaje del alumno.


Por lo tanto podríamos definir a mi juicio: la evaluación como el medio para JUZGAR la actuación del maestro y alumno en relación con sus papeles de enseñar y aprender, esto de acuerdo con el planteamiento de Lee J. Cronbach, Psicólogo y Profesor en la Universidad de Stanford (U.S.A): “La Evaluación es el proceso mediante el cual el maestro y el estudiante JUZGAN si se han logrado los objetivos de la enseñanza”, ya que aquí asume como una parte importante y también integral la PARTICIPACIÓN del alumno, quien es frecuentemente ignorado al momento de evaluar, asumiendo el profesor que su papel es sólo “responder correctamente la prueba”.
Ahora para elaborar correctamente un sistema o método de evaluación se debería tener en cuenta las posibilidades de aprendizaje de cada alumno por ejemplo “aquel tiene buena memoria”, o “aquel entiende de procesos”, etc., pero ¡que utópico! y es verdad es bastante imposible tratar de complacer la capacidad de cada alumno, ya que cada persona es distinta en este aspecto, por lo que a modo de propuesta se sugiere una evaluación INTEGRADA, a que voy con esto, a que cuente con un método o sistema de evaluación que contenga diversos ítems para evaluar distintos aspectos de la materia por ejemplo A) selección múltiple, con el cual evaluar contenidos más exactos y específicos, en el cual una respuesta es correcta dentro de otros que no lo son lo que implica discriminación por parte del alumno, B) completación, el cual evaluará conceptos y es una manera de reconocer oraciones y frases e integrarlas en la materia aprendida, C) Desarrollo, en el cual los alumnos podrán explayarse y demostrar cuanto han avanzado y aprehendido con una respuesta de desarrollo global. Esto es una tentativa de prueba que evalúe a los alumnos de manera EQUITATIVA, lo ideal claro es que integre diversos métodos de evaluación. Por supuesto no se debe dejar afuera el PROCESO y la OBSERVACIÓN, mediante los cuales se irá viendo el avance paso a paso del alumno en cuestión y es una manera más justa a mi juicio, ya que el resultado final de una prueba por ejemplo o una nota, no es el reflejo total de lo que sabe el alumno. Por último que el profesor evalúe TODA o LA MAYOR PARTE de lo que imparte en el aula, ya que evaluar sólo una parte no responde a las exigencias del alumno ni a la justicia que les merece, ya que puede que ocurra (y es frecuente) que se pregunte sólo de aquello en que el alumno está más débil. Por último agregar el tema de “la barra” o “la buena” que algunos profesores tienen con respecto a alumnos, que en el fondo es la forma de los educandos de expresar la injusticia con que son evaluados con respecto a otros compañeros y como se ven aminorados con respecto a ellos, pero utilizando el método anteriormente expuesto estas acusaciones serán acalladas.


Así con un método de evaluación JUSTO e INTEGRADO el alumno también verá satisfecha su demanda de una educación de calidad, ya que la evaluación ES PARTE INTEGRANTE de la ENSEÑANZA y corresponderá a una participación de ambos recíproca y enriquecedora tanto para docente como para el alumno y se logrará verificar lo más importante: que el alumno realmente APRENDIÓ, porque ese es nuestro objetivo ¿o no?.

martes, 6 de mayo de 2008

¿Cómo se aprende Historia y Geografía?

“La única manera de aprender Historia es leyendo”

Profesor Mauricio Rojas.


“¿Ustedes creen que la única forma de aprender Historia es leyendo libros?”

Profesora María Teresa Castañeda.


Gran dilema el que se encuentra enfrente, y es que en ello confluyen visiones encontradas y concepciones totalmente distintas del aprendizaje. ¿Será alguna más loable que la otra?...


Quizá está bien decir “lean… es todo lo que tienen que hacer”, pero no es tan simple el trato… somos profesores y estudiamos pedagogía; lo que no es en balde, lo que dirijo más que nada a que independientemente de la postura que cada uno posea, obligar a los alumnos (poniéndonos en el caso de que sea la enseñanza media, lugar por el cada uno de nosotros futuros docentes, debemos obligadamente pasar) a sólo leer no promueve el aprendizaje y comprende una posición acomodaticia de nuestra parte; por lo demás no a todos los alumnos les gusta la historia, y si está es enseñada sólo dictando y memorizando fechas el aprendizaje de los niños si bien es poco, la motivación será nula.

Sondeando a educandos de enseñanza media es corriente su decir de los docentes de nuestra área “es la clase más latera”, “yo duermo”, y la más típica “es que el profesor platica, platica…”, creo que la situación habla por sí sola.

Por otro lado, otro asunto interesante es que la mayoría del tiempo, los profesores de historia son sólo eso de historia pero… ¿y la geografía?. Comúnmente, los pedagogos se enfocan grandemente en enseñar historia dejando a la geografía la menor parte y generalmente la menos atractiva.

Tomando en cuenta ambos factores, aprender historia debe ser guiado mayoritariamente según mi perspectiva por un aprendizaje significativo, Ausubel plantea que el aprendizaje del alumno depende de la estructura cognitiva previa que se relaciona con la nueva información, debe entenderse por "estructura cognitiva", al conjunto de conceptos, ideas que un individuo posee en un determinado campo del conocimiento, así como su organización. La estructura cognitiva del alumno es relevante ya que no sólo se trata de saber la cantidad de INFORMACIÓN que posee, sino cuales son los CONCEPTOS y PROPOSICIONES que maneja así como de su grado de estabilidad.

Otro elemento necesario para aprender es utilizar la didáctica, por lo que recordando el tema anterior del blog la enseñanza didáctica está muy relacionado con este, ya que para aprender también ésta es necesaria, porque el enseñar y el aprender van del mano es un proceso, interrelacionado, interconectado así para aprender es necesario usar los siguientes conceptos la CREATIVIDAD, la INTERACCIÓN, la TECNOLOGÍA y el JUEGO.


Ahora llevándolo a nuestra disciplina ¿cómo motivar por ejemplo una clase significativa? Tratando de “conectar” elementos ya que el aprendizaje significativo ocurre cuando una nueva información "se conecta" con un concepto relevante("subsunsor") pre existente en la estructura cognitiva, esto implica que, las nuevas ideas, conceptos y proposiciones pueden ser aprendidos significativamente en la medida en que otras ideas, conceptos o proposiciones relevantes estén adecuadamente claras y disponibles en la estructura cognitiva del individuo y que funcionen como un punto de "anclaje" a las primeras, por ejemplo “¿a quienes se les responsabiliza de la invención de las pelucas?” “A los egipcios”, así el alumno conectará cosas que ya conoce, con el pasado, haciendo la materia mucho más entretenida, en el caso de la geografía amenizando con mapas (aunque estos son obligados para una buena clase de geografía), fotos de lugares, visitas a terreno, etc. preguntando por ejemplo ¿ustedes conocen? Llevándolos así inmediatamente a interconectar la materia con el lugar conocido; no dejando para el último esta ciencia, dándole la importancia que también merece, ser enseñada y MOTIVADA, ser dinámico, no sólo hablar con una voz patosa un monólogo que sólo entiende el profesor, sino que invitando al alumno a recorrer con uno, traspasándole aquella pasión que un mismo siente por la historia pues si amamos lo que hacemos, aún con más ardor se enseñará y aprenderá el alumno aquello.


Así no sólo basta con leer, es necesario COMPRENDER y RELACIONAR lo que se logra mediante un aprendizaje significativo y didáctico, sobretodo en nuestra disciplina que nos ofrece variados temas al respecto, relacionar hechos, sujetos, con cosas mismas que suceden hoy, pues la historia esta “viva” y los alumnos lo entenderían así.

Creo que ambas visiones, de los docentes anteriormente citados, son loables y aplicadas con diferentes resultados, pero para mí lo principal es una congruencia de ambas llegando a un consenso rico y dinámico.

sábado, 26 de abril de 2008

¿Qué significa para ti enseñar didácticamente?

Frecuentemente en el aula el conocimiento impartido se suele definir por los alumnos como “difíciles” o “más fáciles”, música es para todos fácil, y serlo también le da un cariz de “entretenido”; en cambio matemáticas tiene un carácter de “difícil” y por lo mismo adquiere generalmente un tinte de más “aburrida” y “pesada”, esto es generalmente así, independiente del gusto de los estudiantes. Pero ¿por qué ocurre esto? ¿acaso no hemos pensado que estas materias que tienen un cariz de “difíciles” muchas veces depende de CÓMO las enseñemos para hacerlas asequibles, “fáciles” y “entretenidas” para la mayoría de los alumnos?.


Esto depende de nosotros los futuros docentes, prepararnos no sólo para entregar conocimientos sino que para entregarlos de manera que resulte un aprendizaje significativo para el alumno, esto de una manera didáctica.
Por lo demás si pensamos en el futuro, la docencia se complica, pues si especulamos en el mundo en el que van a vivir como adultos los niños de hoy, vemos una sociedad donde los sistemas de computación y la tecnología de información y telecomunicaciones nos han alcanzado por completo; donde los individuos viven en una “comunidad global” en la que son “normales” sectores donde hay acceso presto a las fuentes de información, así como a fuentes variados de conocimiento que están en constante actualización; los conocimientos se remozan y amplían cada vez con premura creciente en fin, un mundo en permutación constante y en extremo complejo, que demanda de sus individuos nuevas habilidades y capacidades, y del sistema educativo un replanteamiento de sus metas, principios, estrategias y medidas de rendimiento, es por esto que el enseñar didácticamente es esencial. ¿Cómo lograrlo? Primeramente y esto ocurre en todas las materias: es el ser CREATIVO, inventar y reinventar las formas de enseñar, incentivar la curiosidad y el deseo de aprender del alumno, me recuerdo mucho en este aspecto de mi profesor de matemática el cual para que nos ejercitáramos en las reglas de los números negativos y positivos nos hizo trabajar con los “cuadrados mágicos” (lo que hoy en día es el popular juego “sudoku”) fue muy entretenido porque aprendimos a resolverlos y cual era la forma de crearlos pero lo más importante: la enseñanza quedó. Otro elemento que considero fundamental es la INTERACCIÓN es decir la relación entre el profesor y el alumno, en la cual ambos profesor y alumno se interrelacionan de manera que ambos disfruten uno aprendiendo el otro enseñando, el siguiente elemento a mi juicio fundamental es utilizar las TECNOLOGÍA es decir utilizar herramientas que el conocimiento constante ha puesto al alcance de los educadores, no me refiero sólo a la popular Internet sino que también por ejemplo utilizar la televisión para ver un documental interesante etc., claro siempre y cuando se cuente con ello en los establecimientos educacionales y por último un elemento que a menudo se ve como innecesario y hasta ridículo: el JUEGO, y esto va más bien dirigido y trato de ser enfática en que por ejemplo ¿qué tal si usamos adivinanzas en la clase? Por ejemplo ¿de dónde viene la costumbre de andar en micro?, esto no sólo conectará a los alumnos con su realidad actual sino que también le incentivará a saber y aprender sobre aquello, lo que también por supuesto requiere una gran capacidad de conocimiento y preparación por parte del docente.


Tenemos así como resultado cuatro elementos que conjugados da como resultado una clase didáctica y “entretenida” independientemente del ramo que sea y si éste es fácil o no, por supuesto requiere gran preparación del docente en pedagogía y conocimientos y está en nosotros los futuros educadores esforzarnos por lograrlo y superarnos nosotros mismos.

martes, 15 de abril de 2008

¿Cómo promover un ambiente adecuado para el aprendizaje?

Aprender es complicado, ya que son muchos los factores en juego en este proceso. Si nos remitimos al aula que es el principal medio en el cual se imparte la enseñanza a los educandos, son varios los elementos que se encuentran en juego.


Primero esta el siempre tocado tema de la disciplina en el aula, ya que este es un requisito fundamental para promover un clima efectivo de educación óptima, contando con esta base, se encuentra luego el tema del rol del profesor; ya que un buen aprendizaje implica un doble compromiso: el alumno debe asumir una disposición para aprender y comprometerse a trabajar para conseguirlo y el docente tiene la obligación de preparar el escenario y actuar como agente mediador entre el estudiante y la cultura, lo que se encuentra comprendido en varias acepciones.

El profesor si desea un ambiente adecuado para el aprendizaje debe entablar relaciones recíprocas con los pupilos, no dejando de lado los preceptos y conocimientos previos del alumno que adecuadamente guiados serán el inicio del aprendizaje significativo, ya que de acuerdo al enfoque de la teoría cognoscitiva y el enfoque sociocultural, (representado principalmente por las aportaciones de Vygotski), es esto lo que se debe promover para llevar a buen término la educación. Así valorar las aportaciones de los alumnos, respetando su diversidad de capacidades y características, así como evaluar señalando lo que debe mejorarse y cómo hacerlo, generando una clase participativa y motivadora, lo que va de la mano con los conocimientos del profesor el cual debe manejarlos a cabalidad, demostrando tener buen dominio de ellos así ayudará al estudiante a descubrir relaciones y comprender procesos.


Otro elemento que resultaría positivo para un clima positivo del aprendizaje sería que el profesor evaluara previamente su clase es decir, ¿de qué tratará su clase?, ¿cómo lo enseñará?, ¿qué metodología usará? ¿cómo la evaluará? Las cuales son algunas de las preguntas que el mineduc trata de resolver. Así evitará el engorroso problema de “improvisar la clase”.

Así el profesor logrará un clima de respeto, cariño y compañerismo en el aula, de lo que serán también parte integrante los alumnos porque entre ambos, se da el diálogo necesario para que condesciendan en la comprensión y el aprendizaje, teniendo en cuenta así a las dos partes importantes del proceso educativo: el profesor y el alumno, en una relación simétrica de intercambio de conocimiento.

sábado, 5 de abril de 2008

¿Qué significa la disciplina dentro del aula?

Ante esta pregunta me es imposible dejar de comparar, clases totalmente distintas que tuve en mis días de colegiala. Una era la clase de filosofía, en la cual se hacía todo menos poner atención a la clase, la profesora delante de nosotros sólo hablaba, mientras la mayoría del curso conversaba, reía, se aventaba cosas, etc. Algo muy distinto ocurría en la clase de matemáticas, en la cual “no volaba una mosca”, el curso se sentía compelido a guardar sepulcral silencio. ¿Por qué ocurría ésto?


No es que el ramo generara la diferencia, sino que los mismos profesores imponían la disciplina de una manera distinta, uno con castigos ejemplares en matemática, a otra quizá le faltó imponer el respeto necesario; ya que en la mayoría de los casos, el estudiante se aprovechará de la situación, o en el caso contrario sólo se remitirá a guardar silencio.


Obviamente en una clase en la cual falta la disciplina es muy difícil concentrarse y los contenidos si no son significativos; poco y nada serán asimilados por los alumnos, por lo demás uno tiende a “dejarse llevar por la corriente”, si el curso conversa, uno tiende a unírseles.


Por el contrario, en una clase en que cunda la disciplina, es más fácil poner atención, ya que hay menos elementos distractores alrededor.


A menudo la disciplina se asocia a control, obediencia, orden, responsabilidad, incluso castigo. El orden en el aula es fundamental, es negativo imponerlo como lo hacía mi profesor de matemática a base del miedo, pero tampoco es apropiado faltarle el respeto al profesor como era en el otro caso. Lo más correcto así sería el término medio, ambos profesor y alumno condescienden para fomentar el proceso de enseñanza aprendizaje, motivando al alumno a cumplir las reglas impuestas, pero también reprendiéndolos cuando sea necesario así, desarrollar aptitudes de coexistencia favorables; creando un clima apropiado dentro del aula que facilite el trabajo, la comunicación, abrevie los conflictos cotidianos y potencie interacciones cooperativas y que ayude a desarrollar responsabilidades autónomas.


La disciplina es cardinal, y no sólo por ser sinónimo de orden, sino porque además de hacer más factible el proceso enseñanza-aprendizaje, también tácitamente, al disciplinar, se le estará enseñando a los alumnos a ser ordenados, no sólo en “mi” clase; sino que es un comportamiento que se repetirá en otras asignaturas, y lugares diversos, aunque quizá los estudiantes no se den cuenta de ello, ya que forma parte de lo que Paulo Freire denomina “currículum oculto”. Y aquí es el propio profesor quien desempeña el papel elemental, ya que este debe hacer TOMAR CONCIENCIA a los alumnos de la necesidad de normas y sanciones para mantener la convivencia en el ámbito escolar y social.


Esto significa la disciplina en el aula, no es sólo el orden necesario para asimilar bien los contenidos, sino también es un valor que los estudiantes llevarán consigo y que les será útil en su vida futura como adultos, y que corresponde al profesor, entregar y formar este valor; y podrá considerarse como mérito si los estudiantes logran serlo cuando la ocasión lo amerite.

martes, 25 de marzo de 2008

¿Para qué enseñamos?

La vida en sí es una enseñanza, y aunque no nos demos cuenta, estamos constantemente enseñando con nuestras actitudes, comportamientos, y bueno claro está, también entregando “conocimiento”.

En el ámbito educacional se cree que lo principal que un profesor debe hacer es prodigar conocimiento. Para eso les pagan se podría decir; aunque creo que vas más allá, que sólo simplemente prodigar teorías fácticas. Según el currículo oficial entregado por el MINEDUC[1] un profesor debe entregar conocimientos, habilidades y actitudes, con lo cual estoy de acuerdo, ya que creo firmemente que educamos para guiar a nuestros alumnos positivamente, entregándole herramientas con las que podrá desenvolverse de manera conveniente en el futuro, ya sea con cualquiera de estos tres elementos, iremos formando futuras personas, profesionales, que deberán batirse en la sociedad como mejor puedan.

Esta es la labor del docente capacitar a sus estudiantes de la mejor manera posible.

Hoy en día los profesores o futuros profesores convivimos con muchos adolescentes que viven y proyectan cada uno, una realidad distinta. En la época actual (lo que no sucedía antes) nos encontramos en el aula con muchas de las que se conocen como “tribus urbanas”, pokemones, pelo lais, otakus, etc. Cada uno de los cuales ven la enseñanza como algo distinto, ¿para qué le enseñamos a cada uno de ellos?, ¿para qué les sirve el conocimiento?. Por lo demás, teniendo en cuenta que cada establecimiento educacional es distinto; debido a la brecha que existe entre colegios particulares y municipales, sin mencionar los técnicos, la realidad vivida y la heterogeneidad de los presentes será muy distinta. Entonces, ¿para qué enseñamos? ¿con qué objetivo impartimos educación?. Quizás a un colegio determinado le interesara la prodigación de conocimientos teóricos por sobre todas las cosas; a otro, tal vez uno católico, enfatizará además en los valores y moral, que el profesor debería en ese caso entregar al alumno.

Pero, ¿para que quiero enseñar yo?, creo firmemente como lo señalé antes, que la enseñanza no solo consta de conocimientos, sino que también esta compuesta por valores, principios, moral, integridad, etc. Es decir una educación que personalmente considero completa. Quisiera enseñar para que mis alumnos encuentren las herramientas necesarias con las cuales desenvolverse en el futuro, como afrontar el mañana y salir exitosos.



[1] http://www.curriculum-mineduc.cl/docs/mediGene/marcocurriculardeeducmedia.pdf

sábado, 15 de marzo de 2008

¿Cómo ves el proceso de enseñanza-aprendizaje?

Durante el proceso educacional, el cual me he formado hasta ahora, me siento compelida a señalar, si tanto mas, que la educación chilena, de nuestros futuros profesionales, es mediocre e incompleta, con respecto a irregularidades ejercidas en este: un ejemplo latente es la falta de interés de los docentes y alumnos, ya que la ausencia de comunicación entre ambas partes, es en gran medida el factor fundamental de alumnos “flojos” y desinteresados en su futuro. Porque a los jóvenes de hoy, no les motiva formar parte de la sociedad, que aún vacía y consumista es nuestro presente; en tanto que ellos con sus propios ideales quieren crear por si solos un mundo mejor, dejando de ver un punto importante que es la adquisición de conocimientos que les entrega cada institución. Si en cambio la interacción entre alumno-profesor fuera un lazo férreamente creado, refiriéndome a alguien en el cual se pueda confiar, no dejando de imponer respeto el joven se interesaría por la materia, esforzándose para no decepcionar a quien lo a instituido.

Analizando más a fondo y habiendo estado inserta en el sistema educacional, durante 18 años, como colegiala y universitaria, creo encontrarme en una posición privilegiada para analizar el tema.

Para empezar la parte más importante del proceso enseñanza-aprendizaje, la debe llevar el educador en un gran porcentaje, ya que de éste depende la entrega y motivación al alumno.

¿Que entrega un profesor? Enseñanza y formación; ¿Qué espera un alumno? Respetas a sus muchas pregunta, enseñanza y llenar vacíos.

Me es imposible evitar recordar que al entrar a la enseñanza media, como novata y aún adolescente, estaba llena de expectativas. El profesor en ese entonces y con el que tuve mi primera clase, que sólo se limitó a sacar ideas memorizadas de su cabeza, restringiéndose a dictar; fue decepcionante. Fue totalmente esperable lo que finalmente ocurrió, mis congéneres se distrajeron hasta con el “vuelo de una mosca”, dicho vulgarmente; se tomó la clase como aburrida; y en definitiva sólo nos limitamos a copiar. Lo que me sucedió entonces, es algo común en la educación chilena; y que han vivido muchos estudiantes, ya sea en el colegio o en la universidad, han tenido que lidiar con este “profesor vitrola”. Otro caso recurrente es aquel del “profesor cómodo”, quien se limita a plantarse delante de la clase y meramente decir “saquen el libro tanto, lean de x hasta x, y la próxima clase test”. Es decir esta bien enseñarles a los alumnos a ser autodidactas, pero con ésta metodología de trabajo; el aprendizaje al igual que en el caso anterior es mínimo, porque esta prácticamente ausente la interacción profesor-alumno, y la comunicación es casi nula, ya que el educando se quedará con la(s) duda(s).

Análogamente también está la cuestión de la actitud del profesor; es importante ya que si al entrar a un curso, dónde mínimo habrá 20 ó 30 jovenzuelos con las hormonas alocadas, y sintiéndose los reyes del mundo, ya que en la adolescencia “los jóvenes se vuelven más críticos y sienten la necesidad de analizar y de enjuiciar a los adultos” [1]es inútil presentar una clase con un hilo de voz, esto dará pie a los alumnos para que tomen al profesor como “ah! con el puedo hacer lo que quiero”; a esto se suma que la atención general será mínima. Ahora tampoco se trata de que el pedagogo se presente ante sus estudiantes como un “gendarme”, ya que éstos sentirán resquemor de preguntar y opinar.

El profesor debe ser amigo pero al mismo tiempo jefe, ya que así obtendrá el respeto del curso pero al mismo tiempo será su líder. Entrar a la clase a paso firme imponiéndose pero al mismo tiempo ser cercano, exponiendo sus conocimientos he ideas con voz clara y potente, pasar sus contenidos de manera dinámica y didáctica, utilizando para ello las herramientas que a su alcance dispone la tecnología (diapositivas, retroproyector, etc.), hará a los alumnos interesarse por la materia, preguntarla, etc., en otras circunstancias para hacer la clase viable y didáctica, sería en lo posible y estando de acuerdo al ramo y materia; llevarlos “a terreno”, así comprobar los contenidos en carne propia. Compenetrando estos elementos, haría el aprendizaje mucho más interesante y activo tanto para el alumno como para el profesor, ambos así se verán enriquecidos; quedándose así, con una buena impresión del docente, lo cual si llega a nuestros oídos como futuros educadores, siempre será gratificante escuchar.



[1] “Educar Chile: el portal de la educación”. Recuperado el 14/03/2008 en http://www.educarchile.cl/Portal.Base/Web/VerContenido.aspx?ID=130905

sábado, 8 de marzo de 2008

¿Qué características, según mi opinión, debe tener una buena clase de Historia y Geografía?

Contando con una clase ordenada, que dará por satisfechos a muchos profesores, deben agregarse elementos que conjugados debería resultar provechoso para ambos, refiriéndose al curso y al profesor.
Esto me trae a la mente a la que; yo como alumna de media en su tiempo y actual universitaria consideré y considero una buena clase de historia y geografía (tema que me compete). Siempre en ambas situaciones medité que quien proporcionaba una buena clase al aula, era para mí un buen profesor, es por eso que el primer elemento que considero esencial es que el profesor sea “bueno”, es decir y aunque parezca cliché para algunos la frase “buen profesor” e incompleta, intentaré de dar un acabado detalle de en lo que a mí respecta considero es un buen docente.
Quien domina el tema que enseña, tornándolo propio, y que al mismo tiempo lo comunica de forma amena, tratando de transmitir con el más elevado ahínco su conocimiento, creando el interés general en la clase, aunque parezca idealista, ya que en el aula casi siempre, no todos prestan la atención debida. Aquel profesor didacta que utiliza los elementos que están a su alcance para llevar más a cabo su tarea, me refiero a tecnología, libros, etc., el que se inventa y reinventa tratando de hacer llegar sus conocimientos creando nuevas técnicas innovadoras de aprendizaje, quien explica una y otra vez, quien obtiene la autoridad del conocimiento que posee, incentivando el respeto, pero que al mismo tiempo evalúe lo que enseña y lo que compete; el que llega puntual a hacer su clase, el que se sitúa en el contexto de la realidad que vive en cada curso y en cada colegio y por último y lo más importante que AME LO QUE HACE, y que en la mayoría de los casos se nota, “cuando un profesor ama lo que hace”, valga la redundancia, esto es en resumidas cuentas lo que para mí significa “ser buen profesor”.
Quizá este proyecto resulte ambicioso, incluso para mí, pero estoy fervientemente convencida que con apasionado esfuerzo y empeño se puede lograr, y debe ser este uno de nuestros horizontes. Pareciera que las características de una buena clase se mezclan con las de un buen profesor pero trataré de diferenciarlas lo mejor posible.
Otro elemento que me parece primordial es la buena comunicación, ya que el profesor debe conocer a sus alumnos, no me refiero en profundidad sino aquellos pequeños detalles esenciales que no debe dejar escapar, edad, nombre y algo de la personalidad de cada uno, si bien esto parecerá un poco difícil, ser docente lo requiere, es por esto que serlo compete a no seguir la “ley del mínimo esfuerzo”.
Siguiendo en la misma línea otro elemento que me parece indispensable para el buen éxito de la clase, es que ésta sea didáctica, es decir evitar ser de aquellos profesores que llegan a la clase meramente a “dictar”, sino ser de aquellos que participen del aprendizaje de sus alumnos, a que voy con esto, que trate de usar la tecnología, como anteriormente mencionaba, aunque en otro ámbito, que esgrima imágenes, y elementos tangibles que ayuden y estimulen el aprendizaje, al mismo tiempo y (como otro elemento crucial) haría de esto una clase interesante y simultáneamente diferente, ya que lograr que a los alumnos los “importe” aprender, es un gran mérito y podría decirse que ya hemos logrado parte importante de nuestro propósito; estimular la mente del los alumnos; es a mi manera de ver, fundamental. Uniendo todos estos elementos, se confabulan para proporcionar una clase gratificante tanto a profesores como alumnos, y que por último elemento, y que se une a ello tangencialmente; es la participación en la clase, ya que el docente debe contar con la cooperación y las opiniones de sus alumnos para que resulte un buen diálogo y una buena comunicación, obteniendo así que todos los elementos anteriormente mencionados, están unidos unos a otros y se conjugan en exacta medida podremos gratificarnos de ser “buenos profesores” y al mismo tiempo haber ofrecido una “buena clase”, que aunque ambos tópicos parecieran mezclarse, al mismo tiempo se diferencian porque uno es consecuencia del otro, pero poseen elementos que se comparten.

jueves, 6 de marzo de 2008

Pa!omita

Antes que todo deseo dar la bienvenida a cualquier persona que desee dejar su huella en este blog, aunque no soy muy dada a estas cosas pienso que ha de servir bien a su prpósito... es por eso que quiero dedicarlo a aquella persona que me dio una gran lección de vida con estas palabras "jirafas galopantes" quien siempre me invitó a la reflexión y la autocrítica pues bien, aunque en ese momento no comprendí bien tus palabras, con el tiempo he aprendido y ensayado bien su significado... ahora también quiero dedicarte este blog a ti; para que sepas que todo lo que me has enseñado a rendido sus frutos... un abrazo...