martes, 25 de marzo de 2008

¿Para qué enseñamos?

La vida en sí es una enseñanza, y aunque no nos demos cuenta, estamos constantemente enseñando con nuestras actitudes, comportamientos, y bueno claro está, también entregando “conocimiento”.

En el ámbito educacional se cree que lo principal que un profesor debe hacer es prodigar conocimiento. Para eso les pagan se podría decir; aunque creo que vas más allá, que sólo simplemente prodigar teorías fácticas. Según el currículo oficial entregado por el MINEDUC[1] un profesor debe entregar conocimientos, habilidades y actitudes, con lo cual estoy de acuerdo, ya que creo firmemente que educamos para guiar a nuestros alumnos positivamente, entregándole herramientas con las que podrá desenvolverse de manera conveniente en el futuro, ya sea con cualquiera de estos tres elementos, iremos formando futuras personas, profesionales, que deberán batirse en la sociedad como mejor puedan.

Esta es la labor del docente capacitar a sus estudiantes de la mejor manera posible.

Hoy en día los profesores o futuros profesores convivimos con muchos adolescentes que viven y proyectan cada uno, una realidad distinta. En la época actual (lo que no sucedía antes) nos encontramos en el aula con muchas de las que se conocen como “tribus urbanas”, pokemones, pelo lais, otakus, etc. Cada uno de los cuales ven la enseñanza como algo distinto, ¿para qué le enseñamos a cada uno de ellos?, ¿para qué les sirve el conocimiento?. Por lo demás, teniendo en cuenta que cada establecimiento educacional es distinto; debido a la brecha que existe entre colegios particulares y municipales, sin mencionar los técnicos, la realidad vivida y la heterogeneidad de los presentes será muy distinta. Entonces, ¿para qué enseñamos? ¿con qué objetivo impartimos educación?. Quizás a un colegio determinado le interesara la prodigación de conocimientos teóricos por sobre todas las cosas; a otro, tal vez uno católico, enfatizará además en los valores y moral, que el profesor debería en ese caso entregar al alumno.

Pero, ¿para que quiero enseñar yo?, creo firmemente como lo señalé antes, que la enseñanza no solo consta de conocimientos, sino que también esta compuesta por valores, principios, moral, integridad, etc. Es decir una educación que personalmente considero completa. Quisiera enseñar para que mis alumnos encuentren las herramientas necesarias con las cuales desenvolverse en el futuro, como afrontar el mañana y salir exitosos.



[1] http://www.curriculum-mineduc.cl/docs/mediGene/marcocurriculardeeducmedia.pdf

sábado, 15 de marzo de 2008

¿Cómo ves el proceso de enseñanza-aprendizaje?

Durante el proceso educacional, el cual me he formado hasta ahora, me siento compelida a señalar, si tanto mas, que la educación chilena, de nuestros futuros profesionales, es mediocre e incompleta, con respecto a irregularidades ejercidas en este: un ejemplo latente es la falta de interés de los docentes y alumnos, ya que la ausencia de comunicación entre ambas partes, es en gran medida el factor fundamental de alumnos “flojos” y desinteresados en su futuro. Porque a los jóvenes de hoy, no les motiva formar parte de la sociedad, que aún vacía y consumista es nuestro presente; en tanto que ellos con sus propios ideales quieren crear por si solos un mundo mejor, dejando de ver un punto importante que es la adquisición de conocimientos que les entrega cada institución. Si en cambio la interacción entre alumno-profesor fuera un lazo férreamente creado, refiriéndome a alguien en el cual se pueda confiar, no dejando de imponer respeto el joven se interesaría por la materia, esforzándose para no decepcionar a quien lo a instituido.

Analizando más a fondo y habiendo estado inserta en el sistema educacional, durante 18 años, como colegiala y universitaria, creo encontrarme en una posición privilegiada para analizar el tema.

Para empezar la parte más importante del proceso enseñanza-aprendizaje, la debe llevar el educador en un gran porcentaje, ya que de éste depende la entrega y motivación al alumno.

¿Que entrega un profesor? Enseñanza y formación; ¿Qué espera un alumno? Respetas a sus muchas pregunta, enseñanza y llenar vacíos.

Me es imposible evitar recordar que al entrar a la enseñanza media, como novata y aún adolescente, estaba llena de expectativas. El profesor en ese entonces y con el que tuve mi primera clase, que sólo se limitó a sacar ideas memorizadas de su cabeza, restringiéndose a dictar; fue decepcionante. Fue totalmente esperable lo que finalmente ocurrió, mis congéneres se distrajeron hasta con el “vuelo de una mosca”, dicho vulgarmente; se tomó la clase como aburrida; y en definitiva sólo nos limitamos a copiar. Lo que me sucedió entonces, es algo común en la educación chilena; y que han vivido muchos estudiantes, ya sea en el colegio o en la universidad, han tenido que lidiar con este “profesor vitrola”. Otro caso recurrente es aquel del “profesor cómodo”, quien se limita a plantarse delante de la clase y meramente decir “saquen el libro tanto, lean de x hasta x, y la próxima clase test”. Es decir esta bien enseñarles a los alumnos a ser autodidactas, pero con ésta metodología de trabajo; el aprendizaje al igual que en el caso anterior es mínimo, porque esta prácticamente ausente la interacción profesor-alumno, y la comunicación es casi nula, ya que el educando se quedará con la(s) duda(s).

Análogamente también está la cuestión de la actitud del profesor; es importante ya que si al entrar a un curso, dónde mínimo habrá 20 ó 30 jovenzuelos con las hormonas alocadas, y sintiéndose los reyes del mundo, ya que en la adolescencia “los jóvenes se vuelven más críticos y sienten la necesidad de analizar y de enjuiciar a los adultos” [1]es inútil presentar una clase con un hilo de voz, esto dará pie a los alumnos para que tomen al profesor como “ah! con el puedo hacer lo que quiero”; a esto se suma que la atención general será mínima. Ahora tampoco se trata de que el pedagogo se presente ante sus estudiantes como un “gendarme”, ya que éstos sentirán resquemor de preguntar y opinar.

El profesor debe ser amigo pero al mismo tiempo jefe, ya que así obtendrá el respeto del curso pero al mismo tiempo será su líder. Entrar a la clase a paso firme imponiéndose pero al mismo tiempo ser cercano, exponiendo sus conocimientos he ideas con voz clara y potente, pasar sus contenidos de manera dinámica y didáctica, utilizando para ello las herramientas que a su alcance dispone la tecnología (diapositivas, retroproyector, etc.), hará a los alumnos interesarse por la materia, preguntarla, etc., en otras circunstancias para hacer la clase viable y didáctica, sería en lo posible y estando de acuerdo al ramo y materia; llevarlos “a terreno”, así comprobar los contenidos en carne propia. Compenetrando estos elementos, haría el aprendizaje mucho más interesante y activo tanto para el alumno como para el profesor, ambos así se verán enriquecidos; quedándose así, con una buena impresión del docente, lo cual si llega a nuestros oídos como futuros educadores, siempre será gratificante escuchar.



[1] “Educar Chile: el portal de la educación”. Recuperado el 14/03/2008 en http://www.educarchile.cl/Portal.Base/Web/VerContenido.aspx?ID=130905

sábado, 8 de marzo de 2008

¿Qué características, según mi opinión, debe tener una buena clase de Historia y Geografía?

Contando con una clase ordenada, que dará por satisfechos a muchos profesores, deben agregarse elementos que conjugados debería resultar provechoso para ambos, refiriéndose al curso y al profesor.
Esto me trae a la mente a la que; yo como alumna de media en su tiempo y actual universitaria consideré y considero una buena clase de historia y geografía (tema que me compete). Siempre en ambas situaciones medité que quien proporcionaba una buena clase al aula, era para mí un buen profesor, es por eso que el primer elemento que considero esencial es que el profesor sea “bueno”, es decir y aunque parezca cliché para algunos la frase “buen profesor” e incompleta, intentaré de dar un acabado detalle de en lo que a mí respecta considero es un buen docente.
Quien domina el tema que enseña, tornándolo propio, y que al mismo tiempo lo comunica de forma amena, tratando de transmitir con el más elevado ahínco su conocimiento, creando el interés general en la clase, aunque parezca idealista, ya que en el aula casi siempre, no todos prestan la atención debida. Aquel profesor didacta que utiliza los elementos que están a su alcance para llevar más a cabo su tarea, me refiero a tecnología, libros, etc., el que se inventa y reinventa tratando de hacer llegar sus conocimientos creando nuevas técnicas innovadoras de aprendizaje, quien explica una y otra vez, quien obtiene la autoridad del conocimiento que posee, incentivando el respeto, pero que al mismo tiempo evalúe lo que enseña y lo que compete; el que llega puntual a hacer su clase, el que se sitúa en el contexto de la realidad que vive en cada curso y en cada colegio y por último y lo más importante que AME LO QUE HACE, y que en la mayoría de los casos se nota, “cuando un profesor ama lo que hace”, valga la redundancia, esto es en resumidas cuentas lo que para mí significa “ser buen profesor”.
Quizá este proyecto resulte ambicioso, incluso para mí, pero estoy fervientemente convencida que con apasionado esfuerzo y empeño se puede lograr, y debe ser este uno de nuestros horizontes. Pareciera que las características de una buena clase se mezclan con las de un buen profesor pero trataré de diferenciarlas lo mejor posible.
Otro elemento que me parece primordial es la buena comunicación, ya que el profesor debe conocer a sus alumnos, no me refiero en profundidad sino aquellos pequeños detalles esenciales que no debe dejar escapar, edad, nombre y algo de la personalidad de cada uno, si bien esto parecerá un poco difícil, ser docente lo requiere, es por esto que serlo compete a no seguir la “ley del mínimo esfuerzo”.
Siguiendo en la misma línea otro elemento que me parece indispensable para el buen éxito de la clase, es que ésta sea didáctica, es decir evitar ser de aquellos profesores que llegan a la clase meramente a “dictar”, sino ser de aquellos que participen del aprendizaje de sus alumnos, a que voy con esto, que trate de usar la tecnología, como anteriormente mencionaba, aunque en otro ámbito, que esgrima imágenes, y elementos tangibles que ayuden y estimulen el aprendizaje, al mismo tiempo y (como otro elemento crucial) haría de esto una clase interesante y simultáneamente diferente, ya que lograr que a los alumnos los “importe” aprender, es un gran mérito y podría decirse que ya hemos logrado parte importante de nuestro propósito; estimular la mente del los alumnos; es a mi manera de ver, fundamental. Uniendo todos estos elementos, se confabulan para proporcionar una clase gratificante tanto a profesores como alumnos, y que por último elemento, y que se une a ello tangencialmente; es la participación en la clase, ya que el docente debe contar con la cooperación y las opiniones de sus alumnos para que resulte un buen diálogo y una buena comunicación, obteniendo así que todos los elementos anteriormente mencionados, están unidos unos a otros y se conjugan en exacta medida podremos gratificarnos de ser “buenos profesores” y al mismo tiempo haber ofrecido una “buena clase”, que aunque ambos tópicos parecieran mezclarse, al mismo tiempo se diferencian porque uno es consecuencia del otro, pero poseen elementos que se comparten.

jueves, 6 de marzo de 2008

Pa!omita

Antes que todo deseo dar la bienvenida a cualquier persona que desee dejar su huella en este blog, aunque no soy muy dada a estas cosas pienso que ha de servir bien a su prpósito... es por eso que quiero dedicarlo a aquella persona que me dio una gran lección de vida con estas palabras "jirafas galopantes" quien siempre me invitó a la reflexión y la autocrítica pues bien, aunque en ese momento no comprendí bien tus palabras, con el tiempo he aprendido y ensayado bien su significado... ahora también quiero dedicarte este blog a ti; para que sepas que todo lo que me has enseñado a rendido sus frutos... un abrazo...