sábado, 15 de marzo de 2008

¿Cómo ves el proceso de enseñanza-aprendizaje?

Durante el proceso educacional, el cual me he formado hasta ahora, me siento compelida a señalar, si tanto mas, que la educación chilena, de nuestros futuros profesionales, es mediocre e incompleta, con respecto a irregularidades ejercidas en este: un ejemplo latente es la falta de interés de los docentes y alumnos, ya que la ausencia de comunicación entre ambas partes, es en gran medida el factor fundamental de alumnos “flojos” y desinteresados en su futuro. Porque a los jóvenes de hoy, no les motiva formar parte de la sociedad, que aún vacía y consumista es nuestro presente; en tanto que ellos con sus propios ideales quieren crear por si solos un mundo mejor, dejando de ver un punto importante que es la adquisición de conocimientos que les entrega cada institución. Si en cambio la interacción entre alumno-profesor fuera un lazo férreamente creado, refiriéndome a alguien en el cual se pueda confiar, no dejando de imponer respeto el joven se interesaría por la materia, esforzándose para no decepcionar a quien lo a instituido.

Analizando más a fondo y habiendo estado inserta en el sistema educacional, durante 18 años, como colegiala y universitaria, creo encontrarme en una posición privilegiada para analizar el tema.

Para empezar la parte más importante del proceso enseñanza-aprendizaje, la debe llevar el educador en un gran porcentaje, ya que de éste depende la entrega y motivación al alumno.

¿Que entrega un profesor? Enseñanza y formación; ¿Qué espera un alumno? Respetas a sus muchas pregunta, enseñanza y llenar vacíos.

Me es imposible evitar recordar que al entrar a la enseñanza media, como novata y aún adolescente, estaba llena de expectativas. El profesor en ese entonces y con el que tuve mi primera clase, que sólo se limitó a sacar ideas memorizadas de su cabeza, restringiéndose a dictar; fue decepcionante. Fue totalmente esperable lo que finalmente ocurrió, mis congéneres se distrajeron hasta con el “vuelo de una mosca”, dicho vulgarmente; se tomó la clase como aburrida; y en definitiva sólo nos limitamos a copiar. Lo que me sucedió entonces, es algo común en la educación chilena; y que han vivido muchos estudiantes, ya sea en el colegio o en la universidad, han tenido que lidiar con este “profesor vitrola”. Otro caso recurrente es aquel del “profesor cómodo”, quien se limita a plantarse delante de la clase y meramente decir “saquen el libro tanto, lean de x hasta x, y la próxima clase test”. Es decir esta bien enseñarles a los alumnos a ser autodidactas, pero con ésta metodología de trabajo; el aprendizaje al igual que en el caso anterior es mínimo, porque esta prácticamente ausente la interacción profesor-alumno, y la comunicación es casi nula, ya que el educando se quedará con la(s) duda(s).

Análogamente también está la cuestión de la actitud del profesor; es importante ya que si al entrar a un curso, dónde mínimo habrá 20 ó 30 jovenzuelos con las hormonas alocadas, y sintiéndose los reyes del mundo, ya que en la adolescencia “los jóvenes se vuelven más críticos y sienten la necesidad de analizar y de enjuiciar a los adultos” [1]es inútil presentar una clase con un hilo de voz, esto dará pie a los alumnos para que tomen al profesor como “ah! con el puedo hacer lo que quiero”; a esto se suma que la atención general será mínima. Ahora tampoco se trata de que el pedagogo se presente ante sus estudiantes como un “gendarme”, ya que éstos sentirán resquemor de preguntar y opinar.

El profesor debe ser amigo pero al mismo tiempo jefe, ya que así obtendrá el respeto del curso pero al mismo tiempo será su líder. Entrar a la clase a paso firme imponiéndose pero al mismo tiempo ser cercano, exponiendo sus conocimientos he ideas con voz clara y potente, pasar sus contenidos de manera dinámica y didáctica, utilizando para ello las herramientas que a su alcance dispone la tecnología (diapositivas, retroproyector, etc.), hará a los alumnos interesarse por la materia, preguntarla, etc., en otras circunstancias para hacer la clase viable y didáctica, sería en lo posible y estando de acuerdo al ramo y materia; llevarlos “a terreno”, así comprobar los contenidos en carne propia. Compenetrando estos elementos, haría el aprendizaje mucho más interesante y activo tanto para el alumno como para el profesor, ambos así se verán enriquecidos; quedándose así, con una buena impresión del docente, lo cual si llega a nuestros oídos como futuros educadores, siempre será gratificante escuchar.



[1] “Educar Chile: el portal de la educación”. Recuperado el 14/03/2008 en http://www.educarchile.cl/Portal.Base/Web/VerContenido.aspx?ID=130905

1 comentario:

Profesora dijo...

Estimada Alejandra:

Paso a describirte cada criterio evaluado:

Claridad de la expresión: Debes cuidar tu redacción para hacer comprensible que lo deseas transmitir. Te recomiendo que antes de subir tu publicación le pidas a alguna persona que lea tu escrito, para que te explique que es lo que no se entiende. Junto con esto es importante no ser redundante por que eso desmotiva al lector.

Comprueba lo que piensa argumentando solidamente: Evidencias un cierto grado de seguridad en lo que escribes, pero la falta de fluidez hace de tu argumento algo un tanto liviano.

Logra persuadir al lector: El orden de un discurso es fundamental para darle seriedad a la publicación y conseguir convencer al lector. Además podrías haber trabajado más la fuente que empleaste.
Calidad de la reflexión: En los últimos párrafos nombras como debería ser un docente, pero la pregunta era "¿Cómo ves el proceso de enseñanza-aprendizaje?" Podrías haber citado el Currículum que presenta el MINEDUC y haberlo comparado con lo que realmente sucede en una sala de clase. Junto con esto es importante no generalizar a partir de algunas experiencias, por que me pregunto si todos los docentes, de los que tienes memoria, eran de la misma forma, quizás haber contrapuesto ambas experiencia habría sido más enriquecedor.

Compromiso con la audiencia: Mantienes compromiso con la audiencia y escribes en primera persona.

Tu nota es un 67